Lección aprendida.
Muy bien, no vamos a negar que a muchas de las chicas, y también podría decir chicos, les preocupa el cuidado de su piel y más que nada su rostro, porque es una de las primeras cosas que uno ve en una persona. Por lo que muchas veces recurrimos a productos de belleza, naturales o no, o cosméticos especiales para dicha área. Probamos desde las mascarillas que suelen vender en supermercados, farmacias y otros establecimientos, hasta las caseras. De una u otra forma, todas, y todos, hemos probado algún producto o "tip" de belleza.
Sin embargo, no muchas veces prestamos atención a la fecha de caducidad de estos productos. Ya que si lo usamos en nuestra piel, puede terminar dándonos consecuencias leves o, en casos peores, graves.
Si bien es cierto, muchos artículos que nos venden tienen una duración distinta, por más simples que sean sus ingredientes. Pero siempre en su etiqueta siempre se debe mostrar la fecha de vencimiento. Y pase lo que pase, siempre debemos ver la fecha de vencimiento. Entonces, se preguntarán:
¿Qué ocurre si uso una mascarilla facial vencida? ¿Valdrá la pena?
Si me hubieran hecho esas preguntas unos meses antes de lo ocurrido, si hubiera considerado usar una mascarilla. Pero luego, de la experiencia que tuve, seria un rotundo NO. Cabe resaltar que, no me considero una persona que suele usar muchos productos de belleza para la piel de manera constante. Pero debido al inicio de la pandemia y la cuarentena que todos empezamos a afrontar casi a fines Marzo, decidí probar una de las mascarillas que tenía en casa, con el fin de intentar "algo nuevo".
Había encontrado una mascarilla facial en base a cacao y arcilla de hidalgirita (chaco) purificado que me había ganado en un sorteo hace un par de meses. La verdad es que ya había probado, meses atrás, esta mascarilla un par de veces y me había ido bien, no había tenido problemas al respecto. Pero esta vez la experiencia fue distinta a lo que me esperaba.
Imagen del interior del producto.
Decidí aplicármela en el rostro, como siempre solía hacerlo, pero no me tomé la mínima molestia de revisar la fecha de vencimiento (Si, GRAN error mío). Luego de aplicármela, la dejé secar entre unos 10 a 15 minutos, como se indicaba en la etiqueta del producto, y luego proseguí a retirármela. Previo a esto, empecé a sentir un ligero ardor en el rostro, pero no lo consideré significante en ese momento (señal de alerta). Pero ya para cuando me retiré la mascarilla me di cuenta de lo ocurrido.
Mi cara estuvo bien por los primeros 10 minutos, pero luego de eso mi rostro se tornó ligeramente rojo y me comenzó a picar y arder. Muchas dudas entraron a mi cabeza sobre que pudo haber pasado para que me llevara a este punto. Varios segundos después, me encontraba en el baño leyendo la etiqueta del producto y mi sorpresa fue grande cuando vi la fecha de vencimiento. Hace 2 meses que ya había caducado (todo parecía encajar ahora)
Días después, me salieron pequeños granitos por la frente y las mejillas y fue en ese preciso momento que me arrepentí de no haber sido precavida antes (crisis). Pero para mi gran suerte, para esa época no se salía mucho de casa, por la misma coyuntura que vivíamos, por lo que fue un ligero alivio y una preocupación menos. Con el paso de los días tuve que recurrir a cremas para el rostro y cuidarlo más que de costumbre. Una lección que me dejó esto fue: No aplicarme la primera cosa que vea sobre mi rostro o la piel, por más que sea algo "para salir de la rutina" o tenga ingredientes básicos.
Sé que no soy la única que ha pasado por este tipo de cosas (eso espero), y que si les comparto esta anécdota es más que nada con el fin de que eviten usar cosméticos o productos vencidos sobre su rostro o piel, que a las finales les puede causar efectos secundarios serios. Por eso, mis queridos lectores, siempre, pero siempre, vale prevenir antes que lamentar.
Y tú ... ¿alguna vez has pasado por este tipo de experiencias?






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